En el 99, antes de conocerte, pasé unos meses malos. Una especie de crisis. Nada me salía bien, además acababa de ser despedida del trabajo de mi vida. El departamento se fue al garete, las vacas locas, uf, muchas cosas. Yo estaba alicaída y todo me salía al revés. Eran las seis de la tarde y tenía que salir a Correos, un certificado o qué sé yo, ni lo recuerdo. Era finales de octubre y no hacía todavía mucho frío. Estaba nublado pero no pensé que fuera a llover. Me fui con los vaqueros, unos botos, camiseta blanca de manga corta y el Barbour. Finalizada mi gestión en Correos, salí a la calle, y llovía a cántaros. Y yo sin paraguas, claro. Así que empecé a llorar, como una boba. No sabía por qué, pero lloraba y lloraba. Y cada vez llovía con más fuerza. Las gotas resbalaban por mi Barbour y me calaban los vaqueros. Y, a escasos 20 metros de mi casa, de repente, reflexioné: ¿Qué problema había porque lloviera? Mis problemas se solucionarían, o no, pero todo dependía de mí. No de la lluvia. Nada cambiaba que hiciera sol, lloviera o nevara. Así que me paré en seco (no había un alma por la calle), levanté mi cabeza hacia el cielo para recibir en la cara las gotas de la lluvia, y estiré los brazos en cruz (me recordaba a la famosa escena de Cadena perpetua, cuando Tim Robbins ha logrado escapar de la cárcel) y entonces, sólo en ese momento, tuve la certeza de que todo en mi vida tendría solución.
Diario de una desencantada del Amor, aunque buscadora incansable de la felicidad.
Debes caerte y aprender a levantar, para que un día no levantes, pues habrás aprendido a no caer...
Que pases un buen día
Gracias por tu comentario Espejismo. En mi caso, ya me había caído varias veces antes de esta experiencia que cuento. Tienes toda la razón en que uno, para aprender algo, debe haber experimentado primero el fenómeno en sí y luego su efecto. Aunque, en lo que a mí respecta, la experiencia es, como decía alguien: "un billete de lotería adquirido después del sorteo". No sirve para mucho, al menos en mi caso.
Recuerdo una experiencia parecida. Dia de tormenta, rayos, truenos y yo por culpa de mi vicio no tuve más remedio que salir de casa. Y aún sabiendo que llovia no cojí el paraguas. Xque? No lo se. A medio camino me crucé con un amigo que exclamo: Pero que haces en la calle si paraguas? Estas empapada.
En cuanto lo perdí de vista comencé a llorar. Xque? tampoco lo se. Entonces tuve una revelación similar a la tuya. Así que al día siguiente lo único que escribí fué:
"Ayer la lluvia mojó mi cara y me sentí viva. La ropa y mi cuerpo quedaron totalmente mojadas.
A lo lejos se oían los truenos y los rayos se dejaban ver con fuerza, y yo me sentí viva.
Sola, pero viva."
Ui, para no ser mi blog creo que me estoy enrollando demasiado. Conclusión: Si la lluvia te moja o el sol te calienta solo es símbolo de que estas viva. Y mientras lo estés está en nuestras manos saber aprovecharlo.
Sí,lo de caer y aprender a levantarte está bien, pero las cosas como son...cuando has caido duele tanto la herida que no eres capaz de ver y sentir otra cosa que no sea tu herida, lo que duele, lo que dolerá, lo que podrias haber hecho para no caer, y las consecuencias de tu caida (toma similitudes! jeje).
Todos sabemos que es lo mejor en cada momento, solo que a veces nos gusta hacernos los tontos y engañarnos a nosotros mismos...luego...asi nos va.
Odio los refranes pero..."el tiempo lo cura todo" es una de las verdades mas grandes que he escuchado nunca. Así que...apliquemonos el cuento.
Eso es!!! Sonrisa cómplice, es justo lo que tú has dicho. Estoy viva, siento la lluvia sobre mi rostro, mi blusa está empapada, pero yo estoy viva. Lo has expresado perfectamente. De eso se trata, mientras podamos sentir ese tipo de cosas, es que todo en nuestra vida tiene solución. Al menos la buscamos!!
Por cierto, cuando firmo como Conchita ya sabéis que soy yo. Firmar como cosasquenuncatedije no me mola nada.