La fusión del gozo y el dolor, la comprensión de lo que significa <<morir de gusto>>, la nueva sensación que nos hace bendecir el sexo y su desorden, capaces de librarnos de nuestros lastres y de nosotros mismos, estallan en agobiantes, desenfrenadas y, ¡quién lo dijera!, serenas preguntas: ¿Se opone el amor a la pasión? ¿Cabe la pasión sin amor? ¿Es siempre mentira la eternidad que la pasión promete y verdadera la que anuncia el amor?
La vida, a pesar de ser la antesala gozosa de la muerte, no es mezquina..., es derrochadora, y yo –que sé que ella no es mía, sino yo de ella- aspiro a prolongar este breve pasillo del placer de vivir. Hasta morirme en él, o morirme por él... Ay, si el placer matara.
El destino es como la luz de las estrellas muertas: ya se ha apagado, y aún la vemos. Hay trenzas que, cortadas, permanecen negras cuando ya ha encanecido la cabeza que las sostuvo. Al escuchar el disparo de la salida –cuanto antes mejor-, hay que echar a correr y amar. No caben dudas para la pasión. El amante, sujeto activo, se presenta siempre dispuesto a correr el riesgo, oye el pistoletazo de salida y no duda en ir hacia su meta, incluso cuando el camino hacia la misma es, mcuhas veces, tortuoso y pesado. El amado, sin embargo, -sujeto pasivo-, no más espera en la meta para reunirse con el amante que llega, en ocasiones, exhausto de su carrera de obstáculos.
Todas las noches que he pasado contigo yo no puedo dormir. Estoy poseída de una agitada felicidad. O quizá no de felicidad, porque supongo que ése ha de ser un sentimiento menos torturador. Lo que no me deja dormir es una tensión que me representa, detalle por detalle, lo sucedido; la necesidad de que no pase la noche, y a la vez de que llegue el día siguiente para comprobar, a su luz, que todo ha sido cierto, y que, a pesar de ello, yo sigo siendo la misma. Con los ojos abiertos en lo oscuro, yo percibo resonancias no percibidas hasta entonces en las noches de mi vida: los sonidos quebradizos y entrecortados del agua, los remotos chasquidos de la yerba, el aire insomne desordenando los jardines, el silencio armonioso que luego he escuchado tantas noches descender de las estrellas.
Supongo que el enamorado es igual que un faquir. Yo piso descalza sobre las brasas del amor; me acuesto en su cama de clavos; devoro sus antorchas. Y, en apariencia, sigo ilesa. Ilesa y moribunda. Nada de lo que yo te diga hará que te separes de tu propio camino. Por eso me atrevo a decírtelo... Yo, en eso, soy como quien amenaza al aire: <<cuando no necesite respirarte, te vas a enterar de lo que vale un peine>>.Yo he habitado un sueño del que me desahuciaron. Ahora, ante sus puertas, en una calle pública y sonora, miro sus ventanas cerradas. No me siento morir. Sencillamente, he dejado de sentirme, y eso es peor. Nada en mi vida ha sido correcto. He hecho lo que me ha dado la gana, eso siempre, y nada de lo que he hecho ha sido lo correcto, lo esperado, lo cabal. Y, sin embargo, siempre he estado rodeada de hermosos resultados. No de serenidad, no de despreocupación, no de paz, pero siempre de una remota pasión agridulce que me ha dado alegrías ilimitadas y, en ocasiones, el más puro éxtasis. Por eso escribo. Por eso comparto. Por eso animo, sin reservas, a la pasión.
No hay nada más sencillo que poseer un cuerpo, y nada tan complicado como poseer un alma: un alma que ni siquiera se niega a ser poseída, sino que simplemente está mirando hacia otra parte, o no mirando nada. Lo sé desde hace mucho tiempo, el que no ama siempre tiene razón: es lo único que tiene. La soledad del que está solo no es la peor, porque aún le queda la esperanza; pero a la soledad del que está acompañado por quien no le corresponde, sólo queda la desesperación. No es posible conquistar a quien ya es nuestro, a quien nos obedece con sumisión y afecto, pero con un afecto que no es equiparable al que nosotros requerimos. El amor seguramente no es más que un deseo, y el placer seguramente no es más que un alivio del dolor que ese deseo nos produce; pero cuando el deseo no se sacia, sino que se multiplica, el dolor, en lugar de calmarse, crece hasta hacerse irresistible. Es una hidropesía en la que el agua da más sed, y en la que hasta el beber es ya también un daño, quizá sólo inferior al que nos produciría el no beber. Me quiso enseñar el agua, dice Jesús, y yo no la quise ver, también lo dice. En mí no hay nada de miserable ni de cicatero. Es posible que mi pecado sea la espontaneidad. Y, para colmo, que no sepa transmitir a quien yo quiero, y con humildad, lo feliz que soy tal como estoy. Ante el agua, no sería capaz de quedarme contemplando sin más. Ni siquiera un chapuzón en invierno lograría calmar mi ansia por lanzarme al océano. Y, siempre lo digo, no hablo de charcos, no hablo de ríos siquiera. El Océano, el Amor, la Pasión, en definitiva la Vida, no caben en nuestras almas y, sin embargo, nosotros sí formamos parte del océano. Y de la pasión. Y de la vida misma. A la que nosotros, incluso tú y yo, y queramos o no, hemos sido invitados. Nadie que haya aceptado la invitación en algún momento, ha nacido muerto.
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Diario de una desencantada del Amor, aunque buscadora incansable de la felicidad.
Mira tú que casualidad. He leído sobre tí en (Sobre mí) y yo también estoy tratando de llevar lo mejor que puedo una relación rota de cinco años. Ánimo y suerte.
Saludos!!!
He hecho lo que me ha dado la gana, eso siempre, y nada de lo que he hecho ha sido lo correcto, lo esperado, lo cabal. Explícame como contradices todo el parrafo anterior con esta frase.
Lo que te quita el sueño se llama carencia y tú pareces tener alguna importante. Nadie vive siempre en un tiovivo, es mentira.
Yo también tengo una trenza de ésas.
No(con las reservas propias, y no eras el objeto). Tú no eres del tipo "insecto", tu esencia es otra. Ya puestos...canis lupus. Con lo de loba, qué miedo me dan los dientes, y con lo de solitaria. Es posible que los demás te vean altanera, bella y elegante. Yo no te he visto, te imagino. Eso es propio de otra familia. E incluso que seas sabia, pero lenta (como todos los sabios, y tan distinta a Jesús, que piensa más rápido...). Que es propio de otra, mucho más antigua. Pero tú y yo nos conocemos a nosotros mismos. Y ahora estás en celo, hay mucha caza. Espérate. Ya llegará la nieve. Siempre llega. Y lo sabes.
Voy leyendo y voy sintiendo como poco a poco te relajas. Y lo transmites muy bien. Por eso es fácil leerte. Te hace pensar y eso siempre es estimulante.
Un saludo.
rafa(clubfolio)
Tus relatos no me quitan el sueño, al contrario, disfruto leyendo lo bien escrito.
Creo que siempre hay algo de autobiográfico en lo que se escribe, de ahí mi comentario -equivocado tal vez o desafortunado-, y de ahí también lo del tiovivo que ya no entro a explicar puesto que, si no se trata de tí, no tiene sentido hacerlo.
Lo de los trasiegos no he logrado entenderlo.