ANTES DEL STAR SYSTEM
































Lo que son las cosas. Cuando un actor, cantante o actriz, no ha pasado por el star system, es tan sólo una persona,así de simple. Yo soy consciente de eso, jamás me ha quedado duda. He trabajado en Hollywood y he visto a chicas guapísimas incluso sin maquillar (Elisabeth Shue –con la cara lavadita- que es bellísima, Emma Thompson, Sandra Bullock –encantadora, por cierto), pero también he visto a una divertidísima pero feucha Cameron Díaz, con un cutis realmente desastroso (ella no va en absoluto de guapa), y a un Nicholas Cage estúpido y totalmente desfavorecido, que parecía el vecino del quinto con una camisa desastrosa, por no hablar de una vulgar a más no poder Jennifer López, que se quita el traje de la sofisticación en cuanto va al supermercado y es perfectamente confundible con la tata latinoamericana que tenían unos amigos míos cuando éramos pequeños. Ayer, charlando con un amigo, hablábamos de mujeres cañón, tipo la Zeta-Jones, o la Bellucci, y se revolucionó de tal forma que me dio por preguntarme el porqué de ese afán, de ese deseo, esa avidez entusiasta, máxime cuando este amigo no es una persona que derroche vehemencia, precisamente. En mi caso, he visto a Javier Bardem (el colmo de la sexualidad masculina), y Vin Diesel (éste sí va de superdivo), y la verdad, dos minutos hablando con uno y con otro, y te das cuenta de que el primero tartamudea y se te olvida que es un cañón de hombre en cuanto se pone a hablarte de un proyecto de guión que tiene, porque tiene sus inquietudes, y además no está interpretando ningún papel, mientras que el segundo lo ves cañón exactamente cinco segundos, a continuación no soportas el hedor que despide ni las varias filas de dientes –todavía no reconstruidos cuando yo coincidí con él en San Sebastián- como los tiburones y te das cuenta de que, al fin y al cabo, es el vecino del quinto de alguna otra persona. El caso es que yo me acordaba de una entrevista que le hicieron a Amber Valetta hace la tira de años. El entrevistador no dejaba de derrochar en cumplidos con ella, y ella –más interesada en hablar de su carrera que de su belleza-, afirmó que todo se lo debía a la cosmética y a las operaciones estéticas, pero que simplemente el marketing y la forma de tomar fotos eran definitivas para parecer atractiva. Ella –la Valetta- afirmaba que nadie es Amber Valetta, ni siquiera Amber Valetta es Amber Valetta, porque ella,- continuaba-, se levantaba para una sesión de fotos a las seis de la mañana con los ojos hinchados y la cara lavada, los pelos finos que tenía hechos un asco, y que de esa guisa, la cajera de su supermercado favorito, era más sexy porque, al menos –afirmaba la Valetta-, tiene mejor cutis, un pecho más alto y un cabello maravilloso, ah y no tiene ojeras. El entrevistador se quedó de piedra y ante tamaña serie de audaces afirmaciones, comenzó a preguntar a Amber acerca de su carrera de modelo. Ella quedó encantada, claro está. Y él, totalmente desconcertado.
No hay más que echar un vistazo a las fotos que he publicado (muchas no se ven muy bien, lo siento) para apreciar qué razón tenía Amber Valetta. El primero a la izquierda arriba con esas gafotas es, ni más ni menos, que el actual gobernador de California, austriaco en realidad y casado con una descendiente de los Kennedy, ahora más interesado en la pena de muerte que en el culturismo, Schwarznegger. Sin embargo, el del birrete que sonríe orgulloso, está totalmente clavado a como es ahora, se ve que no cree en el star system, porque se mantiene tal cual, es Benicio del Toro. La niña de trenzas también pasa del star system, es ella, una maravillosa actriz, musa del cine independiente, que se ve que no ha pasado por quirófano, es Fairuza Balk. Y a su lado, una Marta Sánchez más parecida a una peluquera novata que a una cantante. Debajo, el rubito que mira a su izquierda, sigue tan mono, la verdad, porque es Jude Law, guapísimo en algunas películas. A su lado, la de los granos en la barbilla y aspecto de vecina del segundo derecha, es Jennifer López, ahora la reina de la sofisticación a más no poder, reina para los latinos que adoran un gran trasero y un pecho más bien escaso, justo lo contrario que los españoles, reconocidos adoradores de grandes pechugas y que no suelen soportar más cintura o más trasero que lo estrictamente necesario. A su lado, el mofletudo con cara de travieso y el pelo cortado por su enemigo –el peor-, es Hugh Grant, no es que haya cambiado mucho, la verdad. Debajo, la pelirroja que tan sexy está en Boggie Nights o en Magnolia, parece en esa foto, otra de mis vecinas, sólo que con más años de los que ahora tiene. Me ha sorprendido, porque Julianne Moore siempre me ha parecido de lo más atractiva. La niña altísima de coletas y gafas es Julia Roberts, atractivísima en Pretty Woman y tan echada a perder posteriormente. Debajo la de pelito corto, tipo chico, es Madonna, casi más vulgar cuando empezó a cantar que en esa foto del cole. La de la boca como un buzón es Britney Spears, creo que a los jovencitos les gusta, misterios sin resolver. Debajo a la izquierda, una guapísima Brooke Shield, sin duda, la belleza en esta chica sí es innata, un rostro realmente agraciado, incluso sin pasar por el star system. A su lado una alucinada Goldie Hawn, sin más comentarios que añadir. La vulgar y regordeta jovencita de al lado con tanta frente como dientes, es Kim Bassinger, hoy tan retocada que debe resultar irreconocible a su madre. El chico de abajo, el que ha hecho un master en José María Tempranillo antes de ser perseguido por la justicia, es Tom Cruise, también muy retocado, aunque sin resultados tan óptimos como en el caso de Brad Pitt que, al menos, se está poniendo majete. La mofletuda de abajo a la izquierda que se parece a la madre de mi vecina del segundo izquierda, es Michelle Pfeifer, al menos sé de esta señora que no quiere operarse, ni siquiera esa boca torcida que tiene. A la derecha, la sonriente del birrete es Cibyl Shepard, que era ya atractiva, sigue atractiva y que ya hemos visto que tiene de los mejores cuerpos de Hollywood (aunque ahora los gustos están cambiando y gustan las chicas de 1,80). Debajo a la izquierda, una Rebecca Romijn-Stamos que no la conoce ni la madre que la parió, el caso es que era monilla. A su lado, una Renee Zellweger con más cara de pan todavía, y ahora se la ve de lo más guapa, y no hay quien acierte a reconocerla. El de al lado, con notable desnutrición y cara de pánfilo, es Nicholas Cage, anduvo acertado en Moonstruck y en cuanto a empezó a gesticular hasta la saciedad, no hay quien le aguante. Justo debajo de Cage, apoyada en la mamá y con pinta de gitanilla traviesa una Salma Hayek que, a pesar de haber pasado por quirófano, sigue con esa barbilla prominente y ese gesto desagradable, soy consciente de que hay hombres que la adoran, otro misterio sin resolver. Debajo a la izquierda, para partirnos de risa, un Steven Seagal que parece querer formar grupo con Martes y Trece. A su derecha, con pinta también de vivir en un poblado, está Ivonne Reyes, la verdad, ahora de plástico, y nada guapa, aunque ella se empeñe en afirmarlo. En la línea de abajo, hay algo que me desconcierta, no sé si es la cinta en la cabeza o que parece un clon de Leticia Sabater, pero desconcertada me tiene esta Sharon Stone, una de mis preferidas, tan poco atractiva antes del star system. A su lado, la morenaza, es Catherine Zeta-Jones, muy cañón hoy en día, aunque no nació así como se ve en la foto. Abajo a la izquierda, igualita que la cajera de Carrefour que mejor me atiende, una Pamela Anderson antes del plástico, hay que tener en cuenta que, aunque vulgar, casi era más mona antes. A su lado la pobre Cameron Diaz cuando llevaba aparato, nunca ha sido muy femenina, ella misma lo reconoce. Al lado Uma Thurman, siempre he visto a esta chica feíta hasta que la vi enfundada en un traje de motero amarillo y luchando, espada en mano, con cien mil chinos en Kill Bill 2, ahí está guapísima, lo reconozco, el papel lo es todo, no cabe duda. Debajo a la izquierda, sin haber pasado por el star system ni falta que la ha hecho nunca, porque es realmente una de las caras más guapas, Winona Ryder, realmente una cara tipo Audrey Hepburn, sólo que sin pasar por Dior. A su lado, igualita que mi amiga Marisa, aunque ésta tiene mejor tipo, Angelina Jolie quien, si no fuera por el defecto que tiene en la boca, sería muy guapa. Tipo aparte, su cara sí me resulta atractiva, a veces, no siempre. Debajo Yul Brinner, sin comentarios, un hombre tan atractivo como sexy, aunque yo buscaba una foto que tengo en un libro en la que parece El Fary. Yul Brinner con pelo y antes del star system, era realmente El Fary, igualito. En cuanto se afeitó, cuánto ganó. Como no he encontrado la foto a la que hago referencia, pongo ésta, qué atractivo!!! Y por último lugar, pero no por ello menos importante, Halle Berry, aunque parece, más bien, la madre de Halle Berry en esa foto. En otras instantáneas está peor, pero no diré nada más, ahora resulta muy mona.
Es una pena que hoy en día estos personajes se hayan convertido en modelos a seguir por mucha gente. Una pena que los niños y niñas de hoy, hombres y mujeres mañana, se obsesionen con un físico que nadie tiene y, en mi opinión, en muchos casos, nada atractivo. El papel, en el caso de los actores, hace mucho. Si una hace de patito feo, nos lo terminaremos creyendo aunque sea la mismísima Monica Bellucci, mientras que si nos quieren convencer de que un tío gordo, ordinario, y con cara de pánfilo, es de lo más atractivo, lo harán. Un ejemplo claro es el de George Clooney, otro misterio sin resolver. A mí, sinceramente, me parece de lo menos atractivo que he visto en mi vida. Mientras que un hombre como Michael Madsen (incluso cortándole la oreja al poli en la escena de alto voltaje de Reservoir Dogs al ritmo de Stuck in the Middle with you de Stealer’s), al natural, resulta magnético y no tiene operaciones. Qué pena que los modelos elegidos por los niños sean carne de quirófano. Si de algo pueden presumir Susan Sarandon, Diane Keaton, Michael Keaton (no es de la misma familia), Sigourney Weaber, Winona Ryder, Michael Madsen y algún otro que se me escapa, es de no haber pasado por quirófano. Y, qué curioso, a mí todos ellos me encantan. Y es que mientras no comprendamos que envejecer es algo intrínseco al ser humano, algo inevitable y que conlleva cambios físicos, muchas veces realmente dramáticos, no podremos aceptar la idea de la muerte. Y es que lo que está claro, es que aquí no se queda nadie. Ni siquiera mi vecino del quinto.
Diario de una desencantada del Amor, aunque buscadora incansable de la felicidad.
nata dijo
muy curioso...je je
2 Febrero 2006 | 04:34 PM